Entrevista a Ramón Martínez, escritor y finalista del IX Premio Odisea
| Libros en Universo Gay
1401200817:30 Entrevista a Ramón Martínez, escritor y finalista del IX Premio Odisea Por Rosi Legido
Este joven filólogo y estudiante de derecho prepara su doctorado mientras dedica tiempo a su pasión por la escritura. Ramón habla con entusiasmo y humor de su libro, el mismo tono que ofrece al lector en las páginas de Esta noche tú decides. No es una novela convencional, por eso no se parece a ninguna ya publicada, y quizás sea una de las razones que le ha valido ser finalista del IX Premio Odisea. Quien la lea vivirá distintas experiencias para conocerse un poco mejor y aceptar su pasado de manera divertida. ¿Quién se atreve?
- ¿Cómo definirías tu obra?
Es un desafío a la literatura gay, que lleva más de veinte años recurriendo siempre a los mismos tópicos. Creo que es más que necesario empezar a evolucionar, a hacer cosas distintas. Por eso esta novela es como es, rompedora, diferente. Algo que nunca se había hecho en este tipo de literatura en la que hace tiempo que llegó el momento de experimentar. Vamos, que como ya nadie escribe novelas de caballerías, ahora tocaba reírse de las novelas gays.
- ¿Y por qué la recomiendas?
Además de porque la he escrito yo y sería absurdo no recomendarla, porque es una novela más tuya que mía. Todo depende de ti, del lector, y de ese modo la historia será la que tú quieras que sea. He querido hacer posible que todo lector pueda convertirse en escritor, y creo que ésa es una experiencia que a todo el mundo le puede interesar y entretener bastante.
- Las historias de “elige tu propia aventura” cuentan con la ventaja de que atraen, incluso, a los menos aficionados a la lectura. ¿Cómo te decidiste por este tipo de narración?
Me parecía la mejor forma de parodiar el género de novela gay al que estamos acostumbrados. Como te decía, en todas suelen aparecer los mismos recursos, las mismas situaciones: “¿y cómo se lo digo a mis padres?”, “mi primer amor me ha engañado”, “ay, triste de mí, que vuelvo a mi pueblo veinte años después y me acordaré de tantísimas cosas que hice con un amigo en una noche de tormenta”… y me parecía apropiado que, por fin, el lector pudiera escoger qué tonterías leer y cuáles saltarse.
- Y además puedes releer el libro varias veces que nunca es de la misma manera.
Exactamente. Es una historia que depende del ánimo de cada uno. Si hoy te has levantado con el melodrama subido, puedes escoger un camino; si has amanecido con la líbido encrespada, puedes irte por otro. Y también, claro, puedes ir cogiendo de aquí y de allí y construir una historia con momentos nobles y momentos... menos apropiados.
- Por eso, según lo que elijas, puedes divertirte con tus amigos, chatear, ligar... Cuéntame qué ofrece ese sábado.
La idea del libro es que el lector sale un sábado por la noche y tiene que ir buscando, como en un juego, un chico con el que volver a casa. Pero según vaya avanzando puede encontrar amigos con los que pasar el rato, un ordenador con muchas opciones de entretenimiento, un reencuentro con el primer amor, algunos chicos con los que emparejarse o juergas en lugares un poquito “indecentes”. Y, después de todo eso, el lector puede haber acertado y volver a casa acompañado o volver triste y solo. Es un laberinto, como el de Creta, donde hay que buscar la salida correcta y tener cuidado con el Minotauro, que aquí es el ex del protagonista-lector. Hay un código numérico, como en El Código da Vinci y esos libros “tan recomendables”, que juega con los números de cada capítulo y puede ayudar a llegar al final acertado. Pero el código hay que saber descubrirlo, claro.
- Tú que has escrito el libro, ¿imaginas cuáles son las opciones más elegidas por el público?
Yo creo que todo el mundo, según el momento, cualquier lector puede escoger unas u otras. Por lo que me van contando, a los lectores les suelen gustar las opciones menos arriesgadas. O al menos eso es lo que me cuentan, claro, que yo supongo que, en realidad, será raro el que no quiera “divertirse un rato sin complicaciones”. Fíjate que Javi, un buen amigo mío que es heterosexual, después de leerlo y de contarme que había tenido relaciones con cinco chicos distintos en una misma noche, me dijo que “nunca habría imaginado que mi cuerpo pudiera dar tanto placer”.
- ¿Y tú cual prefieres?
Yo soy una persona muy “decente”, que es una palabra que luce mucho, aunque, como soy humano, las canas pienso que es mejor echarlas al aire de vez en cuando.
- Pero hay que tener cuidado del ex.
Con cualquier ex, ya sea en un libro o en la vida real, hay que tener siempre mucho cuidado. En Esta noche tú decides Dani, el ex que todos hemos tenido, es un personaje que, si bien puede interpretarse como negativo, es el único que puede sacar al lector del laberinto de opciones que tiene la novela. Me explico, el ex, como representante del pasado, es peligroso y da muchísimo miedo, pero es algo muy necesario y no debe evitarse, porque al fin y al cabo es una parte de nosotros mismos y sólo contando con él puede uno encontrar el camino correcto. Ése es el trasfondo de la novela, que me da un poco de rabia que casi nadie se haya detenido en analizar.
- Analízala ahora tú para que todos la conozcan.
La historia que cuento es una historia de alguien que debe superar el pasado para poder encontrar un buen futuro. Pero como no me gustan los dramas, todo se cuenta de forma divertida y con una técnica que hace al lector participar de la novela más que en ningún otro caso.
- Cuentas que te gusta más escribir lo que al lector sabes que le va a gustar. Hay que conocer muy bien al público para eso.
Bueno, yo creo que en realidad escribir es una cosa que no puede gustarle a nadie. Digan lo que digan, uno lo pasa fatal escribiendo, porque la cabeza se sobrecalienta demasiado. Yo, por ejemplo, adelgazo varios quilos con cada libro -y así me estoy quedando- y después de cada capítulo termino cansadísimo. Pero, dentro de lo malo, me parece muy agradable hacer cosas con las que la gente vaya a disfrutar de verdad. ¡Basta ya de dramones suicidiófilos y de tostones de miles de páginas! La literatura tiene que ser un juguete, sobre todo. Pero un juguete cargado de cosas importantes que estén bien escondidas para quien, además de divertirse, quiera buscarlas.
Para conocer al público, por otra parte, creo que lo fundamental es conocerse a uno mismo. Al fin y al cabo todo escritor es, normalmente, un lector empedernido. Y yo creo que sólo cuando uno se sincera consigo mismo y se dice “pues a mí me gusta leer tales cosas y esos bodrios que ganan premios importantísimos me repatean las meninges” es capaz de escribir cosas que realmente pueden gustar, porque yo creo que eso es lo que piensa la mayoría de las personas. Los lectores, con los libros, queremos volver a soñar como cuando éramos niños, no que nos recuerden continuamente que el mundo es un asco, que eso lo sabemos de sobra.
- En realidad es un lujo que escriban para uno, pensando tanto en el lector.
Y un lujo bastante caro, para el autor, me refiero. Porque luego dicen que uno es comercial y que si eso no es cultura y todas esas sandeces. Siempre pienso que cualquier cosa “comercial”, si está bien hecha, puede ser mucho más “culta” que un tostón de doscientas páginas sobre “la insoportable levedad del ser”. Y a la historia me remito. Lope inventó el teatro comercial y sigue siendo Lope. Otros hicieron teatro cultísimo y de ellos no se acuerda nadie, gracias a Dios, porque son insufribles los pobrecitos.
- Licenciado en filología hispánica, preparando el doctorado y estudiando derecho. ¿Cómo decide dedicarse uno a la literatura?
Más bien fue al revés. Yo llevo muchos años escribiendo cositas y fue eso lo que me encaminó a la Filología. Y acabé licenciándome y, en unos años, doctor y todo, fíjate qué lástima. Pero claro, hay que estudiar Derecho, que queda siempre muy bien y dicen que da de comer. Dedicarme a la literatura, si a eso se puede dedicar uno a estas alturas, es algo que he querido hacer desde siempre. El resto de cosas son sustitutivos, vaya, necesidades que uno tiene para poder vivir y poder saber más de las cosas que le gusta hacer.
- ¿Y resulta fácil? Me refiero a dedicarse a los libros de manera profesional.
Diría difícil, pero es más apropiado decir imposible. Ganarse la vida escribiendo es un sueño que hay que perseguir pero que también hay que saber que es inalcanzable. Yo, al menos, puedo dedicarme a los libros como historiador de la literatura, que es mi trabajo de momento y tampoco es nada sencillo de conseguir.
- Tu primera novela y finalista del IX Premio Odisea, ¿qué ha supuesto para ti?
Pues hace ilusión, sobre todo por ver un libro publicado por fin, después de tantas cosas guardadas en los cajones. No sé si esto abre puertas, no estoy seguro de si después de Esta noche tú decides podré seguir publicando cosas. Pero lo que sé a ciencia cierta es que yo seguiré escribiendo y, si consigo que siga habiendo gente a quien le gusten mis historias, podré seguir publicando.
- ¿De qué temas sueles escribir?
Pues, a decir verdad, quizá la temática gay sea la que menos me agrada. Yo siempre he escrito poesía, algunos cuentos y últimamente teatro, que es el género literario que más divierte escribir y, en mi caso, con el que trabajo en mi doctorado. Ahora, por culpa de éste, lo que más escribo son artículos académicos, tesinas y capítulos de tesis, pero siempre le robo algo de tiempo al ensayo erudito para dedicárselo a la ficción, que es más llevadera. ¡Pero ficción de verdad! ¡Nada de realismo! El realismo, quitando a Galdós, es la cosa más aburrida del mundo, precisamente porque se parece mucho a él.
- ¿Estás preparando algo nuevo?
Siempre estoy con una historieta entre las cejas, aunque la mayor parte de ellas se quedan apuntadas en un cuaderno y esperando a ser desarrolladas. Pero sí, algo estoy tramando... Pero no te digo más, que da mala suerte. En la próxima entrevista hablaremos de ello.
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