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Historia social del cómic. Terenci Moix.2017
15
Mar

Historia social del cómic. Terenci Moix.

Vuelvo, una vez más, a mi adorado Moix, de quien me quedan pocos libros ya por descubrir y devorar.  En 1968 se publicaba "Los cómics, arte para el consumo y formas pop", y hasta 2007 no aparecía de nuevo en las librerías esta joya del ensayo, con el título cambiado, eso sí, a "Historia social del cómic".

Por Guillermo Arroniz López


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Una de las cosas que siempre me fascinó de Terenci, mi querido Terenci (a quien apenas tuve la suerte de conocer unos minutos, y por lo tanto a quien sólo pude acceder a través de sus libros y entrevistas, artículos y programas de televisión), fue su enciclopédico conocimiento de tantas cosas... En épocas en las que el acceso a la cultura era mucho más complejo y muchísimo menos inmediato que hoy, él ya era un especialista en cine, historia de Egipto, política Española y en concreto política Catalana... Y ahora descubro, con emoción y placer, que ese conocimiento abarcaba también la expresión artística del cómic.

En su libro, si he entendido bien, Moix, analiza los cómics como un medio de expresión dirigido a las masas, parte de los mass media, y por lo tanto con unas características bajo las cuales hay que entenderlos y analizarlos. Y también nos habla de las posibilidades de influencia social que tenía el medio y que, no sólo en España, pero sobre todo en España, fueron desperdiciadas en gran medida al menos en los años que el autor analiza unos cómics y otros.

"Y al decir obra maestra, a nivel estético, lo hago en un sentido que no excluiría al cómic de las otras artes. El cómic, desde luego, no tiene aún su filosofía, en más de una ocasión ha pretendido divulgar filosofías y actitudes éticas muy censurables, pero cabe preguntarse si cuando se ha criticado la falta de valores éticos de alguna de estas obras no sería lícito recordar, en refutación, que el célebre tapiz de Bayeux -para muchos, uno de los antecedentes más o menos directo de la narrativa en imágenes- podría ser igualmente rechazado, según estos esquemas, por lo que tiene de coacción de tipo feudalista y exaltación militarista". Página 91.

El libro se divide en tres partes: "El cómic en la cosmología pop"; "El tebeo español en la Historia"; y "La gran mitología del cómic". En la última, por ejemplo, entra a analizar dos fenómenos diferenciados: los hombres superiores (Flash, El Hombre Enmascarado...), y los semidioses (Superman, El Capitán Marvel...). En esta parte también habla de cómo la juventud histórica de Estados Unidos su masa social y su cultura podían ser más receptivas ante unos medios de expresión como los del cómic. "La imagen como signo puro y el personaje como proponente de mitología adquieren en América la primera cocientes de lo que pueden llegar a representar". Página 277.

Pero hay algo que ha llamado poderosamente mi atención. Son las páginas dedicadas a la imagen de la masculinidad en el cómic Español. Dentro de este pequeño apartado Moix hace una reflexión que posteriormente ha sido tan comentada como la homosexualidad latente en la película Ben-Hur sobre la que cuenta una divertida y osada anécdota en sus inacabadas y nunca suficientemente valoradas memorias: esas relaciones entre hombres que luchan contra el crimen, que viven juntos; parejas en las que uno de los miembros parece ser más adulto y masculino y el otro más joven, como un adolescente tutelado que muchas veces cuida del héroe cuando está herido. Si bien en el film citado sabemos que el subtexto homosexual fue escrito a propósito por Gore Vidal para explicar la enemistad entre los personajes de Judá Ben-Hur y Messala, y para vengarse de Heston, que quiso restar importancia a su participación en el guion, cabe preguntarse hasta qué punto estos binomios de héroes del cómic son inconscientemente parejas homosexualidad encubiertas. Si así fuera, qué duda cabe, estaríamos ante in caso temprano y valiente de imagen positiva del gay pues luchan contra el mal, son valientes, inteligentes, esforzados... Como si una de las parejas del ejército de los 300 soldados del Batallón Sagrado de Tebas se hubiese convertido en imagen/dibujo y se hubiese popularizado en el cómic Español de la época que analiza Moix.

"Por alguna extraña razón, como sucede con Batman y Robin en América, en nuestros tebeos el compañerismo solía establecerse según este esquema: héroe nominal, necesariamente atlético, acompañado siempre por un ayudante menor de edad. Roberto Alcázar y el inefable Pedrín marcarían la pauta. Jack y Bill, agentes del F.B.I., entendieron su compañerismo según idénticos esquemas: una sublimación, por medio de la aventura compartida (y las torturas* al dúo) de la tipificación homosexual activo-pasivo".

Página 174.

Y añade en las dos páginas siguientes:

"Las concomitaciones con los héroes del compañerismo que han ido pululando violentamente por el tebeo español se ven incrementadas con la sobrevaloración que en este último se ha hecho del cuerpo humano, y que deja muy lejos a la formulada en las aventuras de Batman y Robin. Ningún contacto descaradamente erótico, huelga decirlo, pero sí una recreación constante en la mostración de más anatomías, en estrecho concubinato dentro de la vida en común que representa la unidad por medio de la aventura. Por otra parte, tanto el Guerrero del Antifaz y Fernando como Bill y Jack se han instalado, al igual que Batman y Robin, en un celibato que ha durado quince y veinticuatro años respectivamente".

Si bien no es del todo algo novedoso pues el propio Terenci cita a otro autor «el psiquiatra Frederic Wertham… escribe sobre la relación entre Batman y su ayudante Robin: “Ambos se rescatan continuamente el uno al otro […]Viven en barrios y apartamentos suntuosos, con flores muy bellas colocadas en enormes jarrones… Batman, a veces, nos es mostrado en bata de andar por casa… Se asemeja mucho al sueño de dos homosexuales que desean vivir junto…”». Si bien, aunque no sea una análisis ex-novo del autor catalán nacido en Alejandría, hay que hace notar el gran valor que suponía la aparición de este texto en 1968, mucho antes de la España Constitucional y la cacareada libertad de los ochenta.

El libro, como siempre en Moix, supone un análisis profundo y muy documentado de una realidad (el cómic) ninguneada o infravalorada por muchos. Pero él veía grandes oportunidades en este género y nos lo desmenuzó para que nos aproximásemos a él desde múltiples perspectivas.

Una joya absoluta.



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