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Libros


Muestra mi cabeza al pueblo. François-Henri Désérable.2017
29
Abr

Muestra mi cabeza al pueblo. François-Henri Désérable.

Hacía ya muchos años que no leía prosa francesa de alta calidad escrita por un autor joven. Me pasó con Amélie Nothomb (autora que me descubrió una prima filóloga en la lengua del país vecino) y me ha v uelto a pasar con François-Henri Désérable (escritor al que he llegado gracias al regalo del escritor Víctor Ruiz). Son ambos, François-Henri y Amélie, ese tipo de autor que domina tan bien la lengua y la psicología de los personajes, la estructura y la narrativa que uno, cuando termina de leer sus obras se encuentra flotando de felicidad. ¡Y cuidado que el libro del que escribo hoy nos es precisamente una oda a la felicidad!

Por Guillermo Arroniz López


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No. El libro tiene por tema la Revolución Francesa, y no sabría si definirlo como una novela de protagonista colectivo (como fue este período convulso de la Historia) o una serie de relatos muy bien entrelazados que se sitúan en una misma época. Pero hay que aclarar, y esto me parece fundamental, que la obra (magníficamente documentada), tiene un punto de vista que difiere del tono elogioso y la visión idealista de que la ci tada Revolución liberó al hombre y fue el comienzo de una nueva era. Bien por el contrario creo que está "mirada" desde las tragedias individuales que trajo consigo aquel tiempo de terror y venganza. Y desde esa perspectiva el prisma histórico se enriquece exponencialmente, hasta hacernos pensar cómo la barbarie humana dio lo peor de sí, sin necesidad de entrar en descripciones morbosas o escatológicas.

En la solapa de la edición de Cabaret Voltaire se nos indica (llamando novela al libro) que por este libro el autor se hizo con varios premios como el Amic de la Académie française. No es de extrañar. Porque Désérable reúne muchas virtudes que rara vez se dan juntas en la misma persona: un conocimiento profundo de la Historia, una pasmosa facilidad de palabra, una fluidez inmensa, y toda la virtud de no convertir su conocimiento en pedantería o soberbia.

El libro no puede en absoluto enmarcarse en lo que se podría denominar literatura gay por su temática, y sin embargo no evita describir con claridad la pulsión sexual de uno de los personajes más curiosos de la obra, el verdugo de París, último de una familia de verdugos: la familia Sanson:

"Yo adolecía de un vicio que atenta contra las leyes de la naturaleza, pero lo reprimí durante todo el tiempo que pude, al menos en público, ante la sociedad. Me casé y tuve tres hijos, con lo que salvé las apariencias. Pero pronto se reavivaron mis demonios y terminé por ceder: me metía en los tugurios en busca de amoríos triviales y afectos efímeros. Siempre me hallaba ante el desafío de satisfacer un cuerpo, una pantorrilla bien moldeada, un torso lampiño, un bigote rizado, una piel mestiza, un olor a almizcle, sudor y romero".

Página 215. "La promesa de nivoso".

No he podido comprobar en Internet las inclinaciones reales de la persona que completó un libro ya existente (de autoría falsa) sobre uno de los verdugos de la familia, ampliándolo a las anécdotas de esas siete generaciones de ejecutores. Pero igual da pues en la búsqueda me he encontrado con otros personajes de cierta notoriedad en la época de cuya homosexualidad se habla aquí y allá y en ese sentido el autor no haría sino recoger el guante de una realidad que ha existido desde que hay memoria del hombre.

Lo más curioso o remarcable es que al volver a copiar el párrafo del relato que he dejado más arriba, no he podido evitar volver a leer la narración completa: ¡tal es su poder de atracción!

Los personajes y las historias más conocidas: Charlotte Corday, que asesinó a Marat; los Girondinos y su última cena en la Conciergerie, Danton y sus reflexiones finales... se codean con otros personajes del pueblo, anónimos, que se cruzan por esta ventana múltiple a uno de los momentos más famosos de la Historia de Francia. Es en el relato que da título al conjunto donde el citado Danton, quien llegó a ser ministro de Justicia durante una de las fases de la Revolución Francesa, pero acabó siendo "fagocitado" y ajusticiado por la siguiente fase histórica, donde de puede leer otro de los grandes párrafos de la obra:

"Se comentaba que yo iba muy bien vestido, que tenía una hermosa residencia, una esposa bellísima; que me bañaba en vino de borgoña y comía las mejores viandas en vajilla de plata; que era hedonista, voluptuoso, libertino, Mammón, sibarita; que me revolcaba en cuerpo y alma en el pestilente lodazal de los placeres que se venden; que el Veto me compró para que salvara a la Corona; que el duque de Orléans me compró para que robara la Corona y se la diera a él; que el extranjero me compró para que traicionara a mi patria. Hay, en todo ello, algo de verdad y mucho de mentira, insidia y chismorreo. Solo me acuso de una cosa: haber amado la vida, el vino y las mujeres".

Página 110.

Es un magnífico ejemplo del estilo del autor: tomar un personaje y leer hasta el fondo para conocerlo bien, luego resaltar, sintetizar y dejar que el personaje hable por sí solo, a veces sin confirmar nada, y a veces arriesgándose a acertar incluso sus pensamientos más profundos y personales.

Y por si no quedara claro por todo lo dicho anteriormente, escribiré con rotundidad que estamos en definitiva ante una magnífica obra que mira desde dentro la Revolución Francesa a través de sus personajes clave... por más que fueran más o menos famosos... Una obra que nos acerca al corazón que late y al horror producido cuando el dragón tiene mil cabezas y cada una tira para un lado escupiendo fuego y destrucción a su paso.

Imprescindible.



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