Cargando contenido

Libros


San Jerónimo penitente de Caravaggio. Artur Ramon.2017
26
Dic

San Jerónimo penitente de Caravaggio. Artur Ramon.

Últimamente leo casi con tanta preocupación como placer algunos libros sobre Arte. Con preocupación porque supuestamente están escritos por grandes especialistas y entendidos que cometen errores de bulto o bien parecen querer, de alguna forma, engañarnos o "vendernos" historias que poco o nada tienen que ver con los cuadros o artistas sobre los que escriben.

Por Guillermo Arroniz López


¡Compártelo!




Durante mi visita al monasterio de Montserrat tuve ocasión de descubrir la rica colección de arte que se guarda entre las montañas. Magníficos autores catalanes, pero también Grecos, impresionistas franceses y la "joya de la corona", un San Jerónimo de Caravaggio atribuido a Ribera durante mucho tiempo. Como, a la fecha de mi visita, el lienzo estaba prestado a una exposición sobre el artista decidí comprarme este libro de exquisito formato con la idea de profundizar en esta obra ya que Caravaggio me resulta tan esquivo (escribí hace tiempo un artículo sobre mi frustrada búsqueda de "Los discípulos de Emaús", la versión de la Pinacoteca de Brera, en Milán).

El primer "engaño" es llamar al libro por ese título, pues aunque su encantador formato deja patente que no se va a tratar de una tesis, sí se da a entender que el autor se centrará en el análisis y descripción de la obra y su génesis. La realidad es que de las 94 páginas (excluyendo la bibliografía) sólo 36 están dedicadas con exclusividad al cuadro, siendo el resto sobre la vida y obra de Caravaggio. Bien está cualquier repaso a su azarosa y aventurera existencia y mejor aún cualquier ensayo -bien documentado- sobre su prodigiosa obra, pero si quiero comprarme un escrito sobre el pintor en general es posible que no apueste por este tipo de formato, o que incluso ya cuente con alguno en mi biblioteca.

Pero hay dos temas más en los que no puedo estar para nada de acuerdo con Artur Ramon, por muy especialista que sea y por muchas veces que haya sido comisario de exposiciones. Establece en primer lugar una relación entre Pier Paolo Pasolini, el director de cine, y Michelangelo Merisi: "Ya en el primer Pasolini la influencia de Longhi y de la cultura longhiana está muy presente en su trasfondo visual, como lo está también el influjo de Caravaggio en sus personajes fuertes, que son el germen de sus "ragazzi di vita" (en cursiva en el original), personas humildes sacadas de la vida y no de la historia. Más allá de la homosexualidad, aspecto que me parece irrelevante, hay incluso un cierto paralelismo entre los dos artistas: ambos amaron la verdad y amaron Roma, ambos fueron perseguidos por la justicia y murieron en las playas romanas, aunque con 365 años de diferencia". (Página 12).

Obviamente yo no he vivido ni con Caravaggio ni con Pasolini y no seré yo quien dé por sentado su orientación sexual o con quién se acostaban y cómo lo hacían, pero el erotismo, la sensualidad, la invitación de sus "personajes" masculinos es obvia. Y desde luego para nada me parece irrelevante. El mismo autor reconoce que: "Sin embargo ha habido estudiosos eminentes de Caravaggio, como Berenson, Frommel o Posner, que ven e interpretan la pintura de Caravaggio para el cardenal Del Monte desde una perspectiva más directa y observan que los cuadros de contenido homosexual más denso son precisamente los que el artista pintó para su mecenas y protector". (Páginas 33 y 34). Y entonces, ¿cómo puede considerarlo irrelevante?

"No es arbitrario que en la Italia de 1951, preñada de neorrealismo, que es una forma visual del marxismo ambiental, refloreciera la figura de Caravaggio" dice Artur Ramon en la página 11. Y aquí comienza a remarcar un supuesto lazo entre el Comunismo y el arte del turbulento pintor. Hasta el punto de que en la página 23 afirma: "A Caravaggio no le recuperaron los románticos sino los comunistas de la Roma del neorrealismo de Longhi y Pasolini; y desde ese momento, conecta con nuestra sensibilidad y se convierte en el más moderno de los pintores antiguos. Uno de los nuestros...". Cada cual es libre, por supuesto, de interpretar el arte de cualquier autor como bien desee, de eso no hay duda y en eso no hay límites. Pero sinceramente las vinculaciones políticas del arte me suelen desagradar bastante, especialmente sacadas de su contexto cronológico. Se puede sin duda decir que Caravaggio vivió cerca del "pueblo llano" y usó como modelos a cortesanas, chicos de las calles, gentes pobres y desaseadas... pero no olvidemos que también trabajó para los poderosos (nobles y eclesiásticos) que eran los únicos que podían pagar su arte. Si los comunistas de la Roma "post-mussoliniana" supieron rescatar a Michelangelo Merisi, hurra por ellos. Pero el pintor es mucho más que un hombre al que le gustaba la vida y las personas de los estratos bajos de la ciudad. Y desde luego no podía ser comunista porque al comunismo le faltaban muchos años para aparecer en escena y, además, la profunda espiritualidad que destilan algunas de sus obras estaría en oposición con los postulados ateos del movimiento político. Dejando de lado lo que quiera decir la ambigua frase "Uno de los nuestros..." (¿un pintor?; ¿un delincuente?; ¿un neorrealista?; ¿un comunista incluso?), y dejando de lado quién lo pone en ese lado de "los nuestros", toda interpretación de los autores o incluso en general los personajes históricos con criterios contemporáneos o anacrónicos me parece vacía de verdad y malintencionada.

Como no todo iba a ser crítica y todo libro aporta algo de bueno, además de pequeña introducción a la vida y arte del pintor, destacaré en primer lugar la interesante anécdota de la identificación del cuadro (desde su compra por un precio muy bajo hasta su "descubrimiento" como un Caravaggio) y, sobre todo, la localización de sus autorretratos en cuatro de sus obras, a distintas edades, que encontraremos entre las páginas 19 y 21, incluidas fotos en color. Si el gran Miguel Ángel se autorretrató en la piel del mártir en el Juicio Final, no resulta menos dramático el efecto de ver la cara de Caravaggio en la cabeza cortada de Goliat... aunque en el caso de este pintor hay una evolución estilística, cronológica y conceptual en sus distintos autorretratos que resulta apasionante estudiar.

En definitiva un libro que aporta información útil sobre uno de los mejores pintores de la Historia pero que podría (o incluso debería) haber sido otra cosa y haber sido, por qué no decirlo, mucho mejor.



Fotos

¿Te ha resultado interesante?

Los documentos que marques como interesantes quedarán guardados en tus Favoritos. ¡No te pierdas lo que más te interesa y tenlo siempre a mano!


0
 
0

Tu opinión importa

Escribe tu opinión

Para poder comentar este artículo tienes que identificarte como usuario del portal. Si aún no estás registrado puedes crear tu cuenta gratis en menos de un minuto.